LOS DESCENDIENTES: DISNEY HA VIOLADO MI INFANCIA

Era un sábado por la tarde tenía resaca y no había nada por la tele y después de revisionar varias películas complejas enfocadas a un público adulto, como El Séptimo Sello o Loca Academia de Policia, empecé a pensar en las generaciones venideras. ¿Los más jóvenes también tendrán productos de calidad de los que disfrutar? ¿O es que nadie piensa nunca en los niños? Intranquilo como me hallaba, decidí sintonizar Disney Channel y ver Los Descendientes para llegar hasta el fondo de este asunto.

En Los Descendientes, todos los villanos de Disney están encerrados en una isla en la que se concentran todo el vicio y la depravación del mundo, no, no es Ibiza, pero casi. Por ahí también andan sus hijos, que se dedican a cantar canciones sobre lo malos que son mientras hacen cosas diábolicas como robarle la piruleta a un bebé, demostrando que la película tiene el mismo nivel de sutileza que un programa de Hombres y Mujeres y Viceversa.

Cuando ya hemos asimilado que los protagonistas son versiones jóvenes de Hitler, aparece un señor trajeado y les cuenta que ellos no deberían pagar por lo que han hecho sus padres, así que van escoger a unos pocos para que estudien fuera de la isla, donde están los personajes buenos de los cuentos. Los seleccionados son los hijos de Jafar, Maléfica, la Reina de Blancanieves y… Cruella de Vil. Vamos, que por una parte tenemos a poderosos hechiceros que han confabulado para conquistar reinos enteros y por otra a una tía que intentó cargarse a unos perros. Bueno, si algo aprendimos de John Wick es que la vida de un cachorro vale mucho más que la de cualquier persona, así que pasaremos esto por alto.

Hasta ahora la película da más pena que la muerte de la madre de Bambi, pero cuando aparecen los grandes villanos de Disney te sientes como si antes de matar a Mufasa, los ñúes hubiesen abusado de él mientras obligaban a Simba a mirar. Maléfica y la Reina de Blancanieves dan menos miedo que los monstruos del tren de la bruja, Cruella de Vil,  tiene un peinado en el que podrían haber hecho el amor dos comadrejas en celo, y por último está Jafar, que más que a un brujo se parece el vendedor de kebabs de mi barrio.

descendientes

Estos villanos de serie B se aprovechan de que sus hijos van a salir de la isla de los malos para pedirles que roben la varita del hada madrina, que es lo único que puede liberarles de su encierro. Un objeto sumamente poderoso que está convenientemente guardado en un museo de mínima seguridad. Los chavales se cuelan ahí como si nada, y como no les conviene llamar la atención aprovechan para cantar a pleno pulmón una canción sobre el bien, el mal y otras gilipolleces. Al final, la alarma termina sonando y tienen que escapar sin llevarse la varita. Obviamente nadie sospecha de ellos porque eso sería lo más lógico.

Visto que hacer lo primero que se les ha pasado por la cabeza no ha dado buen resultado, los protagonistas optan por un plan un poco más elaborado: la hija de Maléfica hace una poción de amor para que el príncipe azul se enamore de ella y le de la varita. No hace falta ser un genio como el de Aladín para adivinar que es lo que viene a continuación: los chavales empiezan a ser felices y descubren que pueden decidir por ellos mismos y no hacer lo que dicen sus padres, hay más canciones de las que te hacen cagar purpurina y, ¡oh sorpresa!, resulta que el príncipe no estaba bajo ningún hechizo y se había enamorado de verdad.

Y así acaba esto, con amor, felicidad y un gran baile que sirve para que los protagonistas pisoteen los pocos sueños infantiles que han quedado intactos después de esta película. De no ser porque estaba tirado en el sofá en estado casi comatoso estaba preocupado por lo que ven los niños de hoy en día, jamás me hubiese podido tragar este bodrio. Disney puede hacer muchas cosas bien, pero también sobreexplota sus productos hasta que no dan más de sí. Ni Maléfica, ni Cruella, ni Jaffar, en esta película el peor villano ha sido la propia marca.

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5 comments

  1. Con la moda de que los malos molan, han querido ganarse nuevos adeptos…y los han espantado 😝
    Soy fan de Cruella De Vil y nunca he tenido un ataque de epilepsia como este; ni en el hospital me reconocieron XD
    Lo más escandaloso es que la compañía mezcla personajes de diferentes historias y épocas estropeándolo más todavía. Pensaba que todo estaba perdido con la Princesa Pedorra, pero me equivocaba 😒
    Vergüenza ajena y falta de iniciativa para innovar.
    Ah, si el bueno de Walter reviviera TT__TT

    Le gusta a 1 persona

    1. Más que la moda de los villanos es la moda de los remake, de explotar una idea buena hasta que no quede nada de ella para tener un éxito fácil. Se vienen muchas versiones de clásicos de Disney en imagen real, esperemos que no sigan este camino.

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